Creo que una buena forma de empezar el año, o incluso este texto, es decir que tu olor se ha quedado en mi camiseta enorme del pijama. Los mejores comienzos se fundan con la magia de las primeras veces, con la precaución de querer hacerlo con la delicadeza de trabajar con lo frágil, con las ganas que se despiertan después de tanto tiempo. Porque son esos principios que no son necesarios ser mirados con futuro ya que son tan perfectos que solo sale exprimir el día a día y beberse las horas para quedarse con más y más sed. Y, despacio y con buena letra escribir-te, intentar hablar-te de todo lo que se me colapsa en el estómago.
Para mi sorpresa me quedo sin palabras...y vuelta a empezar.
2 de enero de 2014
Un no sé que
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Sin palabras me he quedado yo al leer un texto tan preci(o)so.
ResponderEliminarGracias!!
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