13 de enero de 2014

Cuando duermo contigo

Cuando duermo contigo hay un abismo terrible al que salto sin pensar cuando te abrazo. Hay miedo en tus manos cuando me rozan la espalda y también hay ganas, desprendidas por la cama, inundándolo todo de nervio y acción. Cuando duermo contigo la oscuridad no me inquieta y casi que bajo la persiana. Cuando duermo contigo no me controlo, mi cuerpo baila solo buscando cualquier señal de tu compás arrítmico (que me encanta) Cuando duermo contigo es cualquier estación del año, aunque yo acabe con el cuerpo ardiendo y tú casi tiritando de frío. Cuando duermo contigo no hay alarmas, sueño en trance y me cuelgo de todos los balcones de quién ha dejado alguna luz encendida. Cuando duermo contigo sobra cama y faltan espacios en el cuerpo que buscar. Cuando duermo contigo es de noche y amanece a la vez que se hace de día y se asoma el atardecer. Cuando duermo contigo las mantas se alborotan. Cuando duermo contigo despierto más despeinada de lo habitual. Cuando duermo contigo hasta inconsciente te busco.

Cuando duermo contigo duermo contigo. Y no hay más.

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