Tengo un punto flaco a ambos lados del ombligo. Siempre he creído que de ahí nacen muchas de las ideas que me corrompen la cabeza y más tarde el corazón, o al revés. Sí, los impulsos y las ganas, lo irracional...lo que más activa me pone, con redundancia y todo. De ahí asomaste tú, tú y tus manos acordes con las mías y a la vez con mi espalda. De tanto recorrernos un día llegarás a posar los dedos ferozmente en ese punto flaco y ahí...ya será absurdo intentar controlar cualquier acto, hablará mi lengua y mi boca sabrá pelearse con la tuya hasta ganar.
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