Llego tarde como siempre, ya lo ves,
¿qué hora es?
No quiero contarte lo mismo una y otra vez.
Hablo poco,
bebo más de lo debido.
No digo nada,
todo en mí parece repetido.
Solo quiero estar callada,
te veo fuera de foco
y te esfumas poco a poco,
como el humo de un cigarro.
Y gritaré, gritaré hasta llegar a ti.
Gritaré, gritaré hasta llegar a ti.
Y si estás tan acabado,
fumigado, aniquilado,
arrasado y envasado por estar aquí a mi lado...
gritaré, gritaré hasta perder la voz.
Porque cuando hablo en voz baja
no te paras a escuchar.
Y gritaré, gritaré hasta que encuentre una razón.
Soy el último primate convertido en francotirador.
Y ahora apunto hacia tu cráneo
porque el pulso no me fallará,
me queda el desempate,
remitido y desarmado.
Y gritaré, gritaré hasta llegar a ti.
Porque el tiempo nos espera y nos dará la razón
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