Supongamos que suena el miedo con un pitido en mi oído izquierdo.
Supongamos que se escucha la canción más triste del planeta.
Supongamos que hace años que te fuiste y fue justo hoy.
Supongamos que te pienso y se me han colapsado hasta las piernas de temblar.
Supongamos que "creo que voy a empezar a romperme".
Supongamos que no me sacas a bailar...
Yo soy sorda hasta de los tobillos pero...eh, mira! que lo intento.
Supongamos que tus palabras caen como gotas sobre el piano de mis recuerdos y hacen que suene una melodía que conozco demasiado bien para poder olvidarla. Y mira que quiero olvidarla.
ResponderEliminar