28 de marzo de 2014

Hache dos O.

No lo parece pero todo es como abrir el paraguas en mitad de un día nefasto...para terminar volviendo empapada a casa. La de veces que me habré vuelto así, empapada de todo a casa...se cierra la puerta y se me cala el agua hasta los huesos.
Y por la noche queda el cielo naranja, un cielo que no te deja dormir y que a mí, personalmente, me invita a tirarme para ver si realmente puedo volar.

Tú no lo sabes, pero mañana llueve y pienso terminar rompiendo las ventanas.

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