Sí, adelante...mírame. Yo también me he atrevido a hacerlo contigo cuando no hacías más que respirar y ya era suficiente.
Te he visto resuelta y batallando, te he visto sudar hasta en invierno y qué rico lo más salvaje y atroz, lo sucio y lo valiente y hasta la lágrima más cobarde, que ansia por besar todos esos estados de tu naturaleza. Ya ves que las lupas de mis dedos marcan el compás que tus ojos bailan y quiero romperme hasta los huesos de éstos de tocarte y saberte de memoria, como un niño que aprende y se fascina.
Porque mirarnos es querernos tan fuerte que nos rompemos cualquier límite. Mirarnos es también clavarnos las pupilas y morir del placer. No dejes de parpadear...no te duermas, porque de un salto me cuelo en tus pestañas.
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